Perú defiende las dos vidas: la de la madre y la del bebé.
A pesar de la injerencia y presión externa de Planned Parenthood
Es una tremenda
tragedia lo que sufre una mujer embarazada a causa de una violación. Es
otra tragedia la del embrión que lucha
por la propia supervivencia, con un esfuerzo muy superior al del resto de su
vida: a los dieciocho días cuenta con un corazón que late, a los veinte
días con un sistema nervioso en constante crecimiento, a los cuarenta y
dos días ya cuenta con esqueleto completo y reflejos, y a las ocho semanas, se
le puede practicar un electrocardiograma, y es posible registrar sus parpadeos,
reacciones, respuestas a estímulos y asir con la mano.
Los embriones
son personas desde su concepción, con todos sus derechos. Los embriones son los
ciudadanos bebés más pequeños que tenemos. La mujer violada padece una
situación indescriptible.
Hay que emplear lo mejor de nuestros recursos y de nuestra humanidad para
resolver con la misma generosidad la vida trágica de la madre en esas
circunstancias y la del embrión bebé. No podemos ser mezquinos.
La Comisión de
Constitución del Congreso de Perú archivó el proyecto de ley para despenalizar
el aborto en casos de violación, que fue promovido por el colectivo feminista Déjala Decidir y apoyado por el
presidente de la Comisión.
El proyecto
recibió seis votos en contra y cuatro a favor, después de varias horas de
debate y en medio de gran expectativa por parte de las organizaciones
defensoras del aborto que plantearon el proyecto
El aborto es considerado por el Código
Civil peruano de 1991 como un delito contra la vida, el cuerpo y la salud, y
establece como despenalizado el supuesto de riesgo para la vida de la madre.
Una vez más
la presión externa de Planned Parenthood
Según se denuncia en la web www.perudefiendelavida.com,
la campaña que ha promovido la despenalización del aborto en
caso de violación de la mujer ha sido sufragada por la internacional del aborto
Planned Parenthood.
En concreto, ‘Déjala Decidir’ es una iniciativa de la ONG local Promsex, fuertemente financiada por
Planned Parenthood, la multinacional del aborto que comercia con las partes de
los niños que han sido abortados, según se ha demostrado en una reciente
serie de vídeos difundidos en los medios.