Cuando México estaba mejor que Alemania

 



Cuando México estaba mejor que Alemania

Escrito por Roberto Moro

Lo que Humboldt vio en México… y Europa no quería escuchar

A finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Alexander von Humboldt en su obra «Ensayo político sobre el Reino de la Nueva España» (1811) dejó muy claro que México estaba mejor que Alemania. México en ese entonces era la Nueva España y Alemania, el Sacro Imperio Germánico, dos épocas distintas. Sin embargo, a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Alexander von Humboldt, el geógrafo alemán que visitó México, dejó muy claro que México estaba mejor que Alemania.

– “El agricultor indio es pobre pero libre. Su situación es mucho mejor que la de los campesinos del norte de Europa, en especial rusos y alemanes. El número de esclavos es prácticamente cero.”

– “¡Esto debe saberse en Europa! Los mineros mexicanos son los mejores pagados del mundo, ellos reciben de seis a siete veces más salario por su labor, que un minero alemán.”

Los elogios no paran.

– Ausencia de esclavitud: “La Nueva España tiene una ventaja notable sobre los Estados Unidos, y es que el número de esclavos, así africanos como de raza mixta, es casi nulo. El número de esclavos africanos en los Estados Unidos pasa de un millón, que es la sexta parte de su población.”

– Prosperidad económica: “Entre todos los reinos (de España en América) México ocupa actualmente el primer lugar, tanto por sus riquezas territoriales como por lo favorable de su posición para el comercio con Europa y Asia.

– Avances científicos: Ninguna ciudad de América, sin exceptuar las de Estados Unidos, puede exhibir tan grandes y solidas instituciones científicas como la Ciudad de México. La capital y otras ciudades de México, tienen establecimientos científicos que llevará a una comparación con las de Europa.

Alguien podría decir que “mentía”. Pues Humboldt era alemán y protestante, por lo que es ilógico que tuviese una inclinación especial a hablar bien de los españoles católicos y sus reinos.

No se trata de idealizar ese pasado, sino aprender de él.


España protegió y promocionó las lenguas indígenas

 


España protegió y promocionó las lenguas indígenas

Hispanos sin Complejos

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Jesús Antonio Zapa

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La idea de que el idioma español desplazó a las lenguas indígenas en México exclusivamente por “el colonialismo español” es una simplificación histórica bastante pobre.

De hecho, durante buena parte del Virreinato de Nueva España ocurrió casi lo contrario de lo que muchos imaginan hoy.

La Corona española y la Iglesia utilizaron extensamente lenguas indígenas como el náhuatl, maya, mixteco, otomí o purépecha para evangelizar, administrar y gobernar. Durante siglos, enormes sectores de la población indígena siguieron hablando sus propias lenguas. Incluso el náhuatl funcionó como lengua franca regional en partes importantes del virreinato.

Felipe II llegó a ordenar en 1570 que el náhuatl fuese lengua oficial administrativa para numerosos territorios de Nueva España. Los misioneros aprendían lenguas indígenas, escribían gramáticas y diccionarios, y muchas comunidades mantuvieron una autonomía lingüística considerable.

Paradójicamente, el gran impulso uniformizador hacia el español llegó mucho más tarde, sobre todo con el México independiente.

El Estado nación mexicano del siglo XIX necesitaba centralización, burocracia, ejército, educación pública y una identidad nacional homogénea. Ahí el español pasó de ser una lengua importante a convertirse progresivamente en herramienta de construcción nacional.

Los liberales del siglo XIX, y después el Estado revolucionario del siglo XX, impulsaron una fuerte castellanización mediante la escuela pública, el servicio militar, la administración centralizada y la idea de “mexicanizar” a las poblaciones indígenas.

Especialmente tras la Revolución Mexicana, el indigenismo oficial muchas veces no buscaba preservar plenamente las lenguas originarias, sino integrar a los indígenas en una cultura nacional hispanohablante. La famosa consigna implícita era: incorporar al indígena al Estado moderno mexicano.

En otras palabras: el mayor proceso de sustitución lingüística no vino tanto del imperio multinacional español, sino del nacionalismo moderno y centralizador del Estado mexicano posterior.

Eso no convierte al Virreinato en un paraíso multicultural ni absuelve dinámicas de poder coloniales. Claro que hubo jerarquías, presión cultural y expansión del español. Pero históricamente, quien más avanzó en la homogenización lingüística fue el proyecto de Estado nación moderno.

La ironía es enorme: muchos zurdos nacionalistas actuales denuncian al “imperio español” mientras defienden precisamente el modelo jacobino y centralizador que terminó debilitando muchas lenguas indígenas mucho más rápido que durante siglos de Nueva España.

El Virreinato español creó y conservó la gramática del náhuatl (1547), el quechua (1560), el aymara (1603), el mapuche (1606), el tagalo (1610), el guaraní (1639), el maya (1684) y docenas más.

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