El Virreinato de la Nueva España no fue una colonia más:
fue el corazón de un imperio
Alberto Hispanista
VIRREINATO DE LA NUEVA ESPAÑA
Fundado en 1535 por la Corona de España, el Virreinato de la Nueva España no fue una colonia más: fue el corazón de un imperio que unió dos mundos. Desde Ciudad de México, heredera de México-Tenochtitlan, se gobernaron territorios que abarcaban México, Centroamérica, el Caribe, Filipinas y buena parte del actual Estados Unidos.
Fue crisol de pueblos, leyes y fe; cuna de universidades, catedrales, imprentas y caminos que vertebraron América bajo un mismo marco jurídico: las Leyes de Indias.
Durante tres siglos, la Nueva España fue potencia económica global gracias a la plata, el comercio transpacífico y la integración cultural.
No fue fragmentación: fue construcción. No fue vacío: fue civilización compartida.
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