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LA BRUTAL PERSECUCIÓN DE CATÓLICOS EN INGLATERRA:
LA BRUTAL PERSECUCIÓN DE CATÓLICOS EN INGLATERRA:
El terror que siguió
a la marcha de los españoles
Cuando se dice que
la Inquisición era uno de los tribunales europeos que ofrecían más garantías
procesales, muy por encima de la justicia civil, significa literalmente que en
algunos países la intolerancia, como en Inglaterra, se ejerció sin frenos ni
cortapisas legales.
La Inquisición española permanece hoy como el máximo exponente de la intolerancia religiosa en el imaginario popular. La leyenda negra, cuyos cimientos dieron forma la propaganda holandesa e inglesa, ha contribuido mucho a afianzar esta idea, escondiendo bajo el altillo los datos que demuestran que la persecución religiosa durante los siglos XVI y XVII en el resto de Europa alcanzó cifras aterradoras. Cuando se dice que la Inquisición era uno de los tribunales europeos que ofrecían más garantías procesales, muy por encima de la justicia civil, significa literalmente que en algunos países la intolerancia se ejerció sin frenos ni cortapisas legales.
Isabel I era el fruto de un matrimonio que había iniciado un cisma en la Iglesia, lo que la convertía en una bastarda en caso de que se malograra la causa anglicana
La Reina Virgen no
escatimó en violencia para mantenerse en el poder y reducir a cenizas el
resurgimiento del catolicismo que Felipe II y su esposa inglesa, María Tudor,
soñaron a mediados del siglo XVI.
Un baño de sangre
por la intolerancia religiosa
Enrique VIII inició
la persecución de católicos en 1534 con el Acta de Supremacía, que le
proclamaba a él jefe absoluto de la Iglesia de Inglaterra y declaraba traidores
a cualquiera que simpatizara con el Papa de Roma. Una larga lista de altos
cargos de la Iglesia rechazaron este acta y fueron correspondientemente
ejecutados, entre ellos Tomás Moro y el obispo Juan Fisher. Todas las
propiedades de la Iglesia pasaron a manos reales.
En 1535, en plena ola de represión fueron descuartizados los monjes de la Cartuja de Londres con su prior, John Houghton, a la cabeza. Fueron ahorcados y mutilados en la tristemente célebre plaza de Tyburn, a modo de ejemplo contra una orden caracterizada por su austeridad y sencillez. El balance fue de 18 hombres, todos los cuales han sido reconocidos oficialmente por la Iglesia Católica como verdaderos mártires. Asimismo, el fracaso de una rebelión católica contra el Rey se saldó en 1537 con la condena a muerte de otras 216 personas, 6 abades, 38 monjes y 16 sacerdotes.
El sufrimiento
cambió un tiempo de bando con la llegada al trono de María Tudor una vez
fallecido su único hermano varón, Eduardo VI. La « reina sanguinaria » nunca
olvidaría que con el divorcio de sus padres, en 1533, tuvo que renunciar al
título de princesa y que, un año después, una ley del Parlamento inglés la
despojó de la sucesión en favor de la princesa Isabel. Bajo el reinado de María
y su marido Felipe II de España, se ejecutaron a casi a 300 hombres y mujeres
por herejía entre febrero de 1555 y noviembre de 1558. Muchos de aquellos
perseguidos estuvieron involucrados en la traumática infancia de María,
empezando por Thomas Cranmer , quien siendo arzobispo de Canterbury autorizó el
divorcio de Enrique VIII y Catalina de Aragón .
La prematura muerte de María llevó al poder a su hermana Isabel en 1558. La esposa de Felipe II designó heredera en su testamento a su hermana con la esperanza de que abandonase el protestantismo, sin sospechar que aquello iba a suponer el golpe de gracia al catolicismo en las Islas británicas. En poco tiempo Isabel revirtió todos los esfuerzos del anterior reinado y se lanzó a una caza de católicos a lo largo de todo el país. Como explica María Elvira Roca Barea en su libro « Imperiofobia y leyenda negra » (Siruela), las persecuciones de católicos ingleses provocaron 1.000 muertos, entre religiosos y seglares, en contraste con lo ocurrido en España, donde «murieron acusados de herejía menos personas que en cualquier país de Europa».
El sistema de denuncias vecinales inglés
El reinado de Isabel
I comenzó restableciendo el Acta de Supremacía, que designaba obligatoria la
asistencia a los servicios religiosos del nuevo culto. En caso de faltar, las
sanciones iban desde los latigazos a la muerte. El Estado, no vano,
promocionaba un sistema de delaciones por el que aquellos que no denunciaban a
sus vecinos podían acabar en la cárcel. El objetivo no solo eran los católicos,
sino también los calvinistas, cuáqueros, baptistas, congregacionistas,
luteranos, menoninatos y otros grupos religiosos que, en la mayor parte de los
casos, se vieron obligados a huir a América. Solo en tiempos de Carlos II de
Estuardo más de 13.000 cuáqueros fueron encarcelados y sus bienes expropiados
por la Corona.
En 1585, el Parlamento dio un plazo de 40 días para que los sacerdotes católicos abandonaran el país bajo amenaza de muerte y se prohibió la misa incluso de forma privada. No obstante, la represión aumentó con el fracaso de la Gran Armada de Felipe II en 1588 y el sistema de delación alcanzó niveles «que nunca soñó la inquisición». Como apunta Roca Barea, el sistema de espionaje vecinal permitió un estricto control individual y de los movimientos y viajes de conocidos, parientes y viajeros. La represión logró borrar definitivamente de Inglaterra el catolicismo en cuestión de diez años.
Toda una serie de
supuestos complots católicos, siempre confusos y basados en rumores,
justificaron que la Corona recrudeciera la represión de forma periódica. El
gran incendio de Londres de 1666 fue achacado a los católicos y desencadenó una
nueva persecución. Entre 1678 y 1681 una supuesta conjura católica atribuida a
Titus Oates dio lugar a otras feroces cazas.
En paralelo a estos sucesos, Irlanda empleó el catolicismo como forma de resistencia al dominio inglés. La religión solo era un factor más en la guerra por mantener a Inglaterra a una distancia prudencial, pero elevó la violencia y el odio hasta convertir el conflicto en un baño de sangre. Se calcula que un tercio de la población irlandesa sufrió las consecuencias mortales de que Irlanda se implicara en la guerra civil de 1636 entre monárquicos y republicanos ingleses. Oliver Cromwell no tuvo nunca piedad con los rebeldes irlandeses vinculados al catolicismo, confesión hacía la que sentía cierta aversión personal.
https://www.google.com/.../abci-sangrienta-persecucion...
¿Qué colonialismo se portó peor con los indígenas, el inglés o el español?
¿Qué colonialismo se portó peor con los indígenas, el inglés o el
español?
Erasmus Darwin, el abuelo de Charles
Darwin, denunció lo siguiente:
"En mis viajes por el inabarcable imperio
español he quedado admirado de cómo los españoles tratan a los indios, como a
semejantes, incluso formando familias mestizas y creando para ellas hospitales
y universidades, he conocido alcaldes y obispos indígenas y hasta militares, lo
que redunda en la paz social, bienestar y felicidad general que ya quisiéramos
para nosotros en los territorios que, con tanto esfuerzo, les vamos
arrebatando.
Parece que las nieblas londinenses nos
nublan el corazón y el entendimiento, mientras que la claridad de la soleada
España le hace ver y oír mejor a Dios. Sus señorías deberían considerar la
política de despoblación y exterminio ya que a todas luces la fe y la
inteligencia española están construyendo, no como nosotros un imperio de
muerte, sino una sociedad civilizada que finalmente que finalmente terminará
por imponerse como por mandato divino.
España
es la sabia Grecia, la imperial Roma, Inglaterra el corsario turco."
Los españoles, primeros civilizadores de América
Los españoles, primeros civilizadores de América
Charles Fletcher Lummis (1859-1928), periodista, historiador y activista a favor de los indios estadounidenses, en su libro LOS EXPLORADORES ESPAÑOLES DEL SIGLO XVI (1920), escribe: El honor de dar América al mundo le cupo a España; el crédito, no solo del descubrimiento, sino de siglos de trabajo pionero tal que ninguna otra nación en ningún otro país se le puede equiparar.
Prácticamente una sola nación tuvo la gloria de descubrir y explorar América, de cambiar las ideas del mundo sobre la geografía y de llevar por sí sola el conocimiento y el comercio durante un siglo y medio. Y esa nación es España.
No solo fueron los españoles los primeros conquistadores del Nuevo Mundo, sino también sus primeros civilizadores. Ellos construyeron las primeras ciudades, las primeras iglesias, escuelas y universidades, montaron las primeras imprentas y publicaron los primeros libros; escribieron los primeros diccionarios, historias y geografías, y trajeron los primeros profesores y misioneros.
Una de las cosas más asombrosas de los españoles, es el espíritu
humanitario y progresista que desde el principio hasta el fin caracterizó sus
instituciones.
Los españoles no exterminaron a ninguna nación aborigen, como exterminaron docenas de ellas nuestros antepasados los ingleses… Entre el Cabo de Hornos y el Polo Norte no había ni una mala casucha inglesa ni un solo hijo de Inglaterra… España se desangró en una conquista tan enorme que ni aún hoy podría nación alguna dar los hombres o el dinero necesarios para una empresa semejante en pos del progreso mundial.
Algunas historias han pintado a esta heroica nación como cruel para los indios; pero la verdad es que la conducta de España en este particular a nosotros debería avergonzarnos. La legislación española referente a los indios de todas partes, era incomparablemente más extensa, comprensiva, sistemática y humanitaria que la de la Gran Bretaña, la de las Colonias y la de Estados Unidos juntas
El mito del subdesarrollo económico en América durante la época de los virreinatos
El mito del
subdesarrollo económico en América durante la época de los virreinatos
españoles
Autor: Emilio Acosta.
Resulta verdaderamente llamativo que mientras las
acusaciones de que la pobreza en América se debe al imperio español son tan
frecuentes… muy poca gente se interese en averiguar cómo funcionaban en verdad
las economías durante la época de los virreinatos.
Este asunto, de gran trascendencia, que suele
permanecer en la fila de los largos silencios de la leyenda negra (*) tiene
una importancia capitular en este espacio, en la medida en que podamos obtener
documentación que lo exponga. De hecho, tengo pendiente un post propio
sobre un trabajo que enlazaré (**) abajo, pero me parece
también que esta publicación del espacio de Facebook "Venezuela
Provincial" nos da una buena visión general de qué diferente era aquella
sociedad a como la pintan sus demeritadores interesados (***) del
presente.
"Es
común y hasta popular en Hispanoamérica la idea de que los problemas del
subdesarrollo son culpa de la herencia española. Constantemente lo vemos
señalado en los medios de comunicación o en declaraciones políticas, como
motivo principal de la pobreza en el continente.
Pero nada más alejado de la realidad; entre 1800 y
1820, los niveles de vida de los trabajadores en la América española eran
superiores, midiendo por la capacidad de compra de los salarios en productos
como grano, carne y azúcar. Eran de los salarios más altos del planeta, más
altos que en Asia y algunos países europeos (ver gráfico en comentarios).
En el virreinato de la Nueva Granada en 1795, el
sueldo anual del virrey era de 320.0000 reales. Un trabajador rural ganaba 240
reales, el administrador de la Casa de Moneda: 24.000 reales, carpintero: 544
reales, maestra: 192 reales, el jornal diario era entonces de 2 reales.
Biológicamente, las estaturas en Nueva España y Venezuela,
eran similares a las europeas. Al igual que en los EEUU o Gran Bretaña existían
diferencias sociales en las estaturas. En cambio, entre las décadas de 1730 y
1760 las diferencias decrecieron y no resultan mayores que en estos dos países.
Alexander Von Humboldt cita lo siguiente:
“El agricultor indio es pobre pero libre. Su situación
es mucho mejor que la de los campesinos del norte de Europa, en especial rusos
y alemanes. El número de esclavos es prácticamente cero.”
“¡Esto debe saberse en Europa! Los mineros mexicanos son los mejores pagados del mundo, ellos
reciben de seis a siete veces más salario por su labor, que un minero alemán.”
El historiador mexicano, Toribio Esquivel Obregón cita
también:
"El jornalero de la época virreinal, con 250 días
de trabajo podía comprar 37,71 hectolitros de maíz, y en 1908 solamente 23,51
hectolitros. En 1792 podía comprar 23 medidas de 100 kg de harina y en 1908 ya
nada más que 5,25. El jornalero de la época colonial podía comprar tanto trigo
como el francés de hoy (1915)"
En conclusión, los duraderos problemas económicos de Hispanoamérica,
no están enlazados con el período virreinal como muchas personas piensan, sino
después, a partir de las independencias.
Fuente datos: Dobado, G. y García, H.
“Neither so low nor so
short! Wages and Heights in Eighteenth and Early Nineteenth Centuries Colonial
Latin America”.
“Colonial Origins of
Inequality in Spanish America? Some reflections based on new empirical
evidence”. " Publicado en
Venezuela Provincial
Desmontando el mito de la superpoblación creado por Malthus
Foto: producción intensiva en invernaderos
El enorme papel de los misioneros españoles en la conservación y estudio de las lenguas indígenas
El enorme papel de los misioneros españoles en la conservación y estudio de las lenguas indígenas
Los paìses esclavistas fueron Gran Bretaña, Francia y Portugal
La esclavitud de los
indígenas
La
reina Isabel de Castilla tenía varios reparos en
considerar esclavos a los que deberían ser sus súbditos. Antes del
descubrimiento, el 20 de septiembre de 1477, ya había dictado una ley para
evitar la esclavitud en los territorios conquistados y se habían producido
liberaciones de esclavos mediante la cédula real del 27 de agosto de 1490 de
algún tratante.18
Tras el descubrimiento de América en
1492, y por los casos que se daban de comercio de indios como esclavos, la reina
consulta con juristas y teólogos y prohíbe la esclavitud, salvo los supuestos
que sirvan para condenar a tribus caníbales, beligerantes, etc.18 Dada la
intención de algunos de traer indios a la península en 1503 la Corona autoriza
traer a los indios solamente si vienen por propia voluntad.6
Carlos I de
España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, en 1528, prohíbe traer indios a
España aunque vinieran por voluntad propia, ya que siempre era para ser
vendidos como esclavos.6 En un edicto
de 1530, se prohíbe toda forma
de esclavitud en cualquier tipo de circunstancia.6 Sin embargo,
es complicado hacer valer la ley en territorios tan distantes y se utilizan
recovecos legales para seguir ejerciéndola. Por ejemplo, utilizaban la encomienda como
forma de trabajo forzado y, por ende, de esclavitud.18En América se
erigen algunas voces contra ese mal trato dado a los indígenas, como
el caso de fray Antonio de Montesinos, con sus
discursos, y fray Bartolomé de las Casas, que llegó a
recabar la atención de Carlos V.
Como solución
a la tesorería española, en 1528 Carlos V decidió iniciar un sistema de
concesión de las minas de la Provincia de Venezuela a
banqueros alemanes de la casa Welser de
Augsburgo a cambio de las rentas que estas minas produjeran. Una vez enterado
Carlos V del trato que estos daban a los indígenas, rescindió el arrendamiento,
incluso a costa de tener que renunciar a tan suculentas rentas.18
Finalmente,
en 1537 se promulga la bula Sublimis Deus del
papa Pablo III, en la que
se declara a los indígenas como hombres en todas sus capacidades, lo que resta
importancia a la esclavitud en pro de la encomienda. En Nueva España, el
virrey Antonio de Mendoza liberó a los indios que
habían sido esclavizados.19
Las Leyes Nuevas de 1542
también ponían coto a la esclavitud prohibiendo la constitución de encomiendas.
En añadidura, en 1549 se especifica que está prohibido sustituir la encomienda
por algún tipo de trabajo forzado; los indios quedaron a partir de entonces en
paridad con los pecheros en
Iberia.20
Como parte de
la guerra de Arauco y tras
la destrucción de las siete ciudades, el
rey Felipe III autorizó la esclavitud de los mapuches que se
capturaran en la guerra en 1608.21 Durante el
siglo xvii los
españoles de la capitanía general de Chile organizaron
expediciones armadas a territorio mapuche cuyo objetivo era capturar indígenas
con el fin de esclavizarlos, que se denominaban malocas.22 Finalmente, Carlos II abolió esta esclavitud de forma
definitiva en 1674.21
La llegada de los
esclavos africanos[editar]
Esclavos
embarcados hacia América desde 1450 hasta 1800 por país
Los países
que controlaban el mercado transatlántico de esclavos en términos de número de
esclavos embarcados eran: Reino Unido, Portugal y Francia.
La trata de
esclavos hispana como industria se inicia en Cuba donde comenzaron a instalarse
grandes plantadores franceses exiliados de la excolonia francesa de Saint Domingue (Haití) que tras
la revolución haitiana se establecen en la parte
oriental de Cuba, en Santiago de Cuba y alrededores, estableciendo grandes
plantaciones de caña de azúcar y de café como las que tenían en Haití antes de
la independencia23. Los
ingleses y franceses que eran grandes comerciantes de esclavos en Saint
Domingue (Haití) hicieron
presión al gobierno del borbon Carlos IV para que liberara el comercio de
esclavos lo que hizo en 1789 por dos años y tras ver el éxito entre los
plantadores exiliados franceses, extendería por otros dos años, dando
pistoletazo de salida a lo que sería en inicio el comercio de esclavos bajo
pabellón español.24
El comercio
masivo de esclavos africanos bajo pabellón español se inicia a partir de 1810 y
se concentrará básicamente en Cuba pero sin nunca llegar a las cifras de trata
inglesas, portuguesas o francesas 25.







