Masón con 21 años, llegó a maestro…hoy, católico, lo cuenta todo

 

Masón con 21 años, llegó a maestro… : hoy, católico, lo cuenta todo

¿Está llegando a su fin la hegemonía progresista? Según Roger Scruton sí

 





¿Está llegando a su fin la hegemonía progresista? Según Roger Scruton sí




La moneda española que globalizò la economìa


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CONTRA LUTERO... y su legado...


 CONTRA LUTERO... y su legado...

Estigmatizar a todo un pueblo, el español y la hispanidad, es lo que hizo y hace el protestantismo, desde Lutero a Schiller, como tampoco hay que olvidar la persecución implacable de que los luteranos hicieron víctimas a los anabaptistas y a otros disidentes.

Lutero escribió: «tolerabilius ese vivere sub Turca quam Hispania, nam Turcam confirmatio regno servare iustitiam, sed Hispanos plane esse bestias» («más tolerable es vivir bajo poder turco que español, puesto que los turcos sostienen su reino con la justicia, mientras que los españoles evidentemente son bestias») y muchas otras lindezas xenófobas que solo podían salir de un xenófobo analfabeto inspirado por el demonio con el que se encuentra.

 Para los que piden citas, solo ésta, pues intento evitarlas para ahorrar tiempo a quien me lee (no busco nunca probar o convencer, pero sí volcar solo verdades): Heinz Schilling, Del imperio común a la leyenda negra: la imagen de España en la Alemania del siglo XVI y comienzos del XVII, en España y Alemania: percepciones mutuas de cinco siglos de historia, Madrid, 2002.

Y es que España fue y es atacada por todas partes porque permaneció católica tras Lutero, y para más, defendió la fe y la llevó por toda la humanidad.

Lutero fue maestro y precursor de la propaganda. Él fue el primero. En Wittemberg, el convento agustino que convirtió en un palacio para su familia y amigos, se pueden ver los panfletos que realizaba: todos violentísimos, anticatólicos, llenos de falsedades que luego circulaban por toda Alemania, en especial entre la población más pobre y menos instruida que no tenía herramientas para contrarrestarlos.

 Desde que Lutero clavara en octubre de 1517 sus 95 tesis heréticas en la puerta de la capilla del Palacio de Wittenberg, muchos conocen que solo trajo muerte y guerras, pero pocos saben de la hispanofobia que respiraba este hereje que terminó sus días carcomido por un pecado que le llevó al suicidio.

 Y es que el mayor enemigo del protestantismo fue y es la hispanidad, por los valores católicos entre otros que representa y que aún están en su derribo.

En respuesta, hay que decir lo que es la herencia de Lutero y el protestantismo en tantos tentáculos como ha tenido, si bien cada una de las flores que vienen a continuación merecería un artículo aparte, lo dejamos ahí… de momento.

Contra los inmigrantes católicos-irlandeses, los protestantes de EEUU dieron a luz en las décadas de 1840 y 1850 el Know-Nothing Party y su criminal revuelta nativista de Filadelfia, así como en su virulento anticatolicismo las Intolerable Acts, el Bloddy Monday y las Orange Riots en Nueva York de 1871 y 1872.

No hay espacio para detallar el odio anticatólico y la impiedad que hay detrás de todo, pero de momento solo mencionar ciertos hitos vergonzantes históricos valdrá para quien desee investigar lo que hay detrás.

Como las Enmiendas Blaine, que prohibieron que el dinero de los impuestos se utilizase para fundar escuelas parroquiales católicas…o lo que se escondía tras el Ku Klux Klan o cómo se financió al maniaco ateo y genocida Plutarco Elías Calles y sus esfuerzos por matar católicos durante las guerras cristeras.

Pero como el cristianismo va de perdón, solo expondré la dialéctica cristiana para con los protestantes, sin esperar lógicamente que nunca pidan perdón.

 OS PERDONAMOS vuestra hispanofobia y las guerras de religión en que nos metió Lutero… por crucificar la historia de España con su insidiosa e indecorosa leyenda negra, que envenenó la mente de cientos de millones de personas, que prefieren creer las mentiras sobre España antes que asumir el riesgo de leer algún libro al respecto….

María Elvira Roca Barea, autora de “Imperiofobia y Leyenda Negra”, recuerda los orígenes protestantes de esa fabulación, para quien quiera mirarlo.

OS PERDONAMOS por llamar “Anticristos” y “Prostitutas de Babilonia” a todos y cada uno de los Papas.

OS PERDONAMOS por apoyar el Acta de Supremacía de Enrique VIII, en virtud de la cual la Iglesia ganó muchos mártires.

Igualmente OS PERDONAMOS por las Recusancy Acts y por el ficticio Popish Plot. O por el hecho de que, como católicos, nunca podremos sentarnos en el trono británico (tampoco lo deseamos) aunque, literalmente, a todos los demás les está permitido.

OS PERDONAMOS protestantes por The Troubles en Irlanda y por Oliver Cromwell y por la planificada Gran Hambruna Irlandesa y por las matanzas y la ocupación militar de ese país.

OS PERDONAMOS por esclavizar a 50.000 hombres, mujeres y niños que fueron expulsados a la fuerza de Irlanda y enviados a las Bermudas y a Barbados como trabajadores sin remuneración: los primeros esclavos de América.

OS PERDONAMOS por las Gavazzi Riots en Canadá y por la Orden de Orange y por la Regulación 17 de Ontario que arruinó las escuelas católicas de Quebec. Ni siquiera mencionaré la American Protective Association y su contrapartida canadiense, la Protestant Protective Association, dado que OS PERDONAMOS.

También OS PERDONAMOS protestantes por convertir a la fuerza a convictos y prisioneros políticos católicos al anglicanismo en Australia; las conversiones forzadas es algo que los terroristas musulmanes han estado haciendo durante mil cuatrocientos años.

OS PERDONAMOS protestantes por quinientos años de veneno y ponzoña escupidos por todos los predicadores callejeros y puerta a puerta, la ebullición del odio anticatólico que está en el núcleo del primitivo mormonismo, del adventismo del séptimo día y de los testigos de Jehová, aunque no solo de ellos: de hecho, constituye en buena medida el anglicanismo y el metodismo tradicionales y muchas otras formas del protestantismo “mainstream”.

OS PERDONAMOS por la Kulturkampf de Bismarck, que inspira el actual asalto a la libertad religiosa en América y Europa. No os preocupéis, Jack Chick y tus ignorantes y venenosas Chick Tracts, por motejar a los católicos como Mackerel Snappers [por abstenerse de comer carne los viernes].

PERDONAMOS a Martín Lutero por imponer en todo el mundo una Biblia desacralizada y enormemente manipulada pretendiendo que “Dios lo quiso así”. Lutero quitó siete libros y partes de otros tres del Antiguo Testamento, cuyo conjunto se denomina Septuaginta.

PERDONAMOS a Martín Lutero por aceptar financiación de Solimán el Magnífico, sultán del Imperio Otomano musulmán, mientras él “luchaba” por separarse de la Iglesia católica.

Por diversión y conveniencia, Lutero conspiró para empujar a la Cristiandad a la vía, al tiempo que animaba a sus compañeros protestantes a ponerse del lado de los turcos musulmanes para derrotar a España y la Iglesia católica y, con ella, a Europa. Solimán amplió incluso su extensa familia para que abarcase a todos y cada uno de los protestantes de Hungría y Rumanía, ahora que ya no eran “cristianos” (esto es, leales al Papa).

El sultán animó a Lutero y a los protestantes a unirse bajo la bandera musulmana para derrotar al emperador y al Papa. Recuérdese, que Solimán quería nada menos que barrer el cristianismo del planeta.

OS PERDONAMOS protestantes por el ciego anti-catolicismo, que el historiador John Hinghham llamaba “la tradición más exuberante y tenaz de la agitación paranoica en la historia de Estados Unidos”, y lo que el historiador Arthur Schlesinger, Sr. ha denominado “la inclinación más profunda en la historia del pueblo norteamericano”.

OS PERDONAMOS a los protestantes el apoyo a la violencia contra los católicos durante la autodenominada Ilustración y por el desarrollo de la masonería y por la “cuestión religiosa” brasileña y por la Violencia colombiana y por la masacre de la Miguelada en 1567.

OS PERDONAMOS a los protestantes por hacer que el padre Nicolás Copérnico echase el freno a su teoría heliocéntrica y a sus datos hasta después de su muerte, aunque su amigo, el Papa Pablo III, le animó a publicarlos mientras el científico aún vivía.

Copérnico según parece no quería molestar a Lutero y a Melanchton, ambos opuestos al paradigma heliocéntrico del sacerdote, y temía que sus teorías lanzarían aún más a los protestantes contra la Iglesia de la que acababan de irse.

OS PERDONAMOS por las fanfarronadas y aspavientos tediosos, venenosos y reduccionistas de Juan Calvino, Ian Paisley y la iglesia baptista de Westboro.

Además

OS PERDONAMOS a los protestantes eso que llaman “schadenfreude”, o su distanciamiento y pasividad durante el Terror Rojo en España y durante la represión de Hitler contra la Iglesia católica, en especial por La Noche de los Cuchillos Largos.

OS PERDONAMOS a los protestantes holandeses su apoyo explícito al shogunato Tokugawa cuando masacraron a decenas de miles de japoneses católicos en el siglo XVI.

OS PERDONAMOS por los quinientos años de estereotipos anticatólicos típicos en su literatura, desde El pozo y el péndulo de Edgar Allan Poe [cuyo protagonista es un preso torturado por la Inquisición española] a El progreso del peregrino de Paul Bunyan, pasando por El italiano de Ann Radcliffe [novela gótica, también de temática anti-Inquisición].

OS PERDONAMOS por apoyar o consentir la Americans United por Separation of Church and State, rabiosamente fundamentalista atea, que fue una organización originaria y explícitamente anticatólica llamada Protestants and Other Americans United for Separation of Church and State.

OS PERDONAMOS a los protestantes por ignorar las palabras del mismo Cristo (tachadas en rojo) cuando designa a San Pedro como cabeza de la Iglesia: “Y yo a mi vez te digo, Pedro, que tú eres piedra y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mt 16, 18).

Actualmente hay 41.000 comunidades protestantes en todo el mundo, lo que significa que al menos 40.999 están completamente equivocadas. Esto no incluye las muchas decenas de miles de comunidades protestantes que han desaparecido en los últimos 500 años.

Pero lo que no puedo perdonarles, es el Ecce ego sto! de Lutero que suena como el Non serviam! de Lucifer.

Sea anatema el restauracionismo protestante. Dios no comete errores (Sal 19, 710). No tartamudea ni recula, como Alá (Sal 12, 6-7). No sufre confusión ni desconcierto (Neh 9, 6). No necesita ayuda de nadie ni de nada (Col 1, 6). Sus decisiones son definitivas y perfectas en su amor y su justicia (Prov 16, 10). No necesita explicarse a sí mismo (Rom 1, 20). No acepta consejos (Sal 33, 11).

Cuando Dios confió como pastores en Pedro y sus sucesores, no quiso decir “podéis estar al mando hasta que la gente en el siglo XVI lo sepa hacer mejor”.

Lutero fue el gran valedor de las oligarquías, el garante religioso de un feudalismo tardío que mantuvo a Alemania en el atraso y la pobreza

Es en tiempos de Lutero cuando el adjetivo welsch —una denominación geográfica poco precisa para referirse al sur— pasó a significar latino o románico, y malvado e inmoral al mismo tiempo, todo para atacar a la España católica.

** Pero por qué se habla de Lutero como “libertador social”…

La “libertad luterana” no tiene por dónde cogerse. Comenzó provocando una guerra espantosa que se llamó la Guerra de los Campesinos y que dejó más de 100.000 muertos en los campos del Sacro Imperio. Porque los campesinos se creyeron las exaltadas predicaciones de Lutero y terminaron engullidos por una dictadura religiosa. Esto provocó una convulsión social como no se ha conocido otra en Europa hasta la Revolución Francesa.

Los príncipes alemanes, tuvieron que enfrentarse a una revuelta de proporciones gigantescas, aparte de la guerra contra España.

Lutero se pone al servicio de los príncipes alemanes y alienta la violencia brutal con que los grandes señores germánicos acabaron con estas rebeliones de campesinos: “contra las hordas asesinas y ladronas mojo mi pluma en sangre, sus integrantes deben ser estrangulados, aniquilados, apuñalados, en secreto o públicamente, como se mata a los perros rabiosos”.

Casi todo el mundo sabe que el régimen de los siervos duró en Rusia hasta el siglo XIX, pero se ignora que en Alemania también, notablemente en las zonas protestantes. Uno de los primeros estados en abolir las leyes de servidumbre fue la católica Baviera en 1808, pero el proceso no culminó hasta mediados del siglo en la zona oriental.

** Y por qué se habla de Lutero como “libertador mental”… ¿en serio?:

Casi la cuarta parte de las propiedades del Sacro Imperio cambiaron de manos. No hubo un latrocinio igual hasta la Revolución Rusa

¿Libertad religiosa o libre examen?

Supuestamente el libre examen significa que el cristiano debe entenderse con Dios directamente a través de los textos sagrados, sin intermediarios gravosos e inmorales como “los romanos” (así llamaba Lutero al clero católico, aunque fuesen tan alemanes como él).

Si esto es así, hay una consecuencia inmediata: la desaparición del clero por innecesario. La evidencia demuestra que esto jamás sucedió, porque Lutero no operó la destrucción de las iglesias, sino que creó otra. Ni Lutero dejó de ser clérigo, ni disminuyó el número de ellos en el Sacro Imperio.

Simplemente se formó un nuevo cuerpo sacerdotal que también condujo al rebaño hacia donde debía ir. Solo que ahora ese cuerpo de pastores sirve únicamente al señor del territorio (y no a un papa extranjero) que es el que le da de comer. Si le sirve bien, como hizo Lutero, vivirá bien.

Vivirá incluso mejor que con los “romanos” y, así, Lutero recibió del príncipe de Sajonia, como primera prueba de gratitud, el que había sido su antiguo convento en Wittenberg.

Es un lujoso palacio, donde se instaló con su nueva esposa y sus criados. Había nacido en el seno de una familia muy humilde y estos lujos, como monje agustino, no se los hubiera podido permitir nunca.

La libertad religiosa es probablemente el tótem lingüístico más afortunado de Martín Lutero. Ha sido y es ininterrumpidamente esgrimido frente a las tinieblas del catolicismo y de su nación defensora por antonomasia, España.

Si tal cosa hubiera existido alguna vez, siquiera teóricamente, también los católicos u otras facciones protestantes hubieran tenido derecho a ella. Si el cristiano es libre para interpretar los textos sagrados, entonces, también la interpretación católica es posible y debe ser aceptada. Y debería haber sido respetada en consonancia con la “libertad religiosa”.

Pero lo cierto es que el nuevo clero creó una versión del cristianismo que fue la única aceptable y todas las demás fueron proscritas y perseguidas; la católica por supuesto, pero también los anabaptistas, calvinistas, menonitas, etcétera.

Sin embargo, Lutero se ha paseado por la historia inmune a la verdad, a los hechos y a la lógica.

Y por qué tenían este empeño los príncipes alemanes en hacerse protestantes…

Casi una cuarta parte de los bienes raíces del Sacro Imperio cambiaron de manos, entre las confiscaciones de propiedades eclesiásticas y las de aquellos que abandonaron los territorios protestantes por negarse a acatar la conversión forzosa.

Hasta la Revolución Rusa no ha habido latrocinio comparable en Occidente.

Lutero fue no solamente anti-español o latino sino furiosamente antisemita. El filósofo alemán Karl Jaspers escribió que el programa nazi está prefigurado en Martín Lutero, que dedicó a los judíos párrafos espeluznantes: “Debemos primeramente prender fuego a sus sinagogas y escuelas, sepultar y cubrir con basura a lo que no prendamos fuego, para que ningún hombre vuelva a ver de ellos piedra o ceniza”.

El primer gran pogromo de 1938, la noche de los Cristales Rotos, fue justificado como una operación piadosa en honor de Martín Lutero, por su 450 cumpleaños.

A las elecciones de 1933 concurrió Hitler con un soberbio cartel donde la imagen de Lutero y la cruz gamada aparecen juntas. Las celebraciones luteranas de los nazis fueron espectaculares.

El Cartel electoral de 1933 del Partido Nazi (ver la fotografía de este artículo), aseguraba que la lucha de Hitler prosiguuía la de Lutero.

En las elecciones de 1933, los nazis ganaron donde la población era protestante, y perdían en las regiones católicas, como por cierto la más próspera y católica Baviera.

Con idéntica ferocidad alentó y justificó Lutero la quema de brujas, que dejó en Alemania no menos de 25.000 víctimas... Según Henningse, llevamos tantos millones de muertos con este asunto, que es mejor no hacer cuentas.

Pero no hay de qué avergonzarse. Alemania celebró sin disimulo a Martín Lutero porque se siente bien, porque es el padre del nacionalismo alemán y de su iglesia y tiene por lo tanto… indulgencia teológica.

Alemania está en un tiempo nuevo y afronta sin sombras una hegemonía europea incontestada. Ni España ni Italia parecen darse mucha cuenta de cuán necesarias son para compensar esta hegemonía y andan sin superar el complejo de inferioridad que asumieron hace siglos.

Porque con todo esto llegamos al gran asunto: el de la superioridad moral frente al “porcino” mundo no protestante, en el cual vivimos y que ha sido asumido por nuestros políticos y periodistas analfabetos.

 

 



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la diferencia entre hombre y mujer es genética


Un reciente estudio demuestra que la diferencia entre hombre y mujer no es únicamente construcción social:

Es genética 

Informa Observatorio de Bioética: dos investigadores del Departamento de Genética Molecular del Instituto Weizmann de Ciencias, revelan en un estudio, datos contrarios a la ideología de género

Shmuel Pietrokovski y Moran Gershoni, ambos investigadores del Departamento de Genética Molecular del Instituto Weizmann de Ciencias, han revelado que cerca de 6.500 genes humanos codificadores de proteínas, reaccionan de forma diferente en el sexo masculino y femenino.

Este hecho es contrario a la ideología de género que considera que la diferencia entre hombre y mujer es un hecho social y/o cultural, es decir, una construcción, antes que algo biológico o natural. En un reciente artículo, los científicos manifestaron que para identificar los miles de genes recurrieron al proyecto GTEx, un estudio muy amplio de la expresión genética humana en el que se estudian numerosos órganos y tejidos del cuerpo en cerca de 550 donantes adultos.

Según los autores, “Este proyecto ha permitido, por primera vez, el mapeo integral de la estructura genética del sexo humano diferencial”.
Ambos investigadores han examinado cerca de 20.000 genes codificadores de proteínas, clasificándolos por sexo y buscando diferencias en la expresión de cada tejido.
Eventualmente han identificado alrededor de “6.500 genes con actividad que estaba sesgada hacia un sexo u otro en al menos un tejido”.
“Por ejemplo, encontraron genes que estaban altamente expresados en la piel de los hombres en relación con los de la piel de las mujeres, y se dieron cuenta de que estaban relacionados con el crecimiento del vello corporal. La expresión genética para la construcción muscular era mayor en los hombres; y para el almacenamiento de grasa era mayor en las mujeres”.
El mapa detallado de estos genes, proporciona pruebas de que los hombres y mujeres experimentan “una especie de evolución separada” que también se interconecta.
Hace varios años, los autores del artículo se preguntaron la razón de por qué es común la prevalencia de algunas enfermedades humanas.
En ese sentido, comprobaron que las mutaciones que afectan la fertilidad eran relativamente generalizadas, donde cerca “del 15% de las parejas que tratan de concebir se definían como infértiles”. Para ellos, el “sentido común” les decía que estas mutaciones, que “afectan directamente a la supervivencia de la especie mediante la reducción del número de hijos, debieron haberse eliminado rápidamente por selección natural”.
En su estudio, demuestran que las mutaciones en los genes específicos de la formación de esperma persisten precisamente “porque los genes se expresan solo en los hombres”.
Aparte de los órganos sexuales, los investigadores han detectado un buen número de genes ligados al sexo en las glándulas mamarias, “algo no tan sorprendente”, a excepción “de que aproximadamente la mitad de estos genes también se expresan en hombres”.
“Debido a que los hombres tienen equipos mamarios totalmente equipados, pero básicamente no funcionales, los autores sugieren que algunos de estos genes podrían suprimir la lactancia”.
Otro gen, que principalmente se expresa de manera activa en el cerebro de las mujeres, “aunque su función exacta es desconocida”, se piensa que “puede proteger a las neuronas de Parkinson, una enfermedad que tiene una mayor prevalencia y comienzo más temprano en los hombres”.
Los autores también han identificado la expresión genética en el hígado de las mujeres que regula su metabolismo ante los medicamentos, “proporcionando evidencia molecular para la diferencia conocida en el procesamiento de fármacos entre mujeres y hombres”.
Finalmente, los autores manifiestan que este estudio también “hace hincapié” en la necesidad de una mejor comprensión de las diferencias entre hombres y mujeres, “en los genes que causan la enfermedad o responden a los tratamientos”.


Presidentes de EEUU que tenían esclavos


 

15 aportaciones que el cristianismo ha hecho a Europa… y al mundo


15 aportaciones que el cristianismo ha hecho a Europa… y al mundo

El perdón, la noción de persona y la gratuidad son algunas de ellas

La situación actual de Europa es ambigua y llena de contradicciones. Por un lado, tiene un potencial enorme, y por otro presenta signos preocupantes.

¿Qué elementos de tradición y de origen cristiano pueden contribuir a hacer una Europa mejor, más humana? 

Nos propone 15 ideas, desde su sabiduría de ecumenista, el profesor y cura Antoni Matabosch, que ha sido presidente de la Fundació Joan Maragall, a quién el Gobierno Catalán acaba de conceder la Cruz de Sant Jordi.

1. La noción de persona. En la tradición judeocristiana encontramos la gran novedad que Dios quiere establecer una relación de amor / amistad con cada hombre y con cada mujer. Todos los seres humanos son amigos de Dios de la misma manera. Todos son iguales y valiosos. No son Dios, pero son imagen de Dios. La suprema dignidad de todo hombre / mujer es un bien democrático incuestionable, es un bien cultural supremo y no negociable. En la reflexión cristiana posterior, esta dignidad humana fue llamada persona e implica cuatro dimensiones principales. La persona es subjetividad y autoposesión, se pertenece y administra (es el valor único e irrepetible de toda persona). También es apertura al tu y a los demás. Es ser con los otros, solidariamente. Es, finalmente, apertura a Dios.

2. La primacía del ser sobre el tener. Si no se pone en primer término cada persona humana y su maduración personal, es fácil caer en el «fetichismo de la mercancía», como diría Marx. El consumismo y el productivismo radical nos envuelven en una rueda en la que somos absorbidos por lo que es externo, y el exceso no nos hace más personas. Es una caída en la exterioridad personal y en las tiranías de la propaganda.

3. La síntesis entre logos (razón) y ágape (amor). La tradición griega ha aportado el valor de la racionalidad, de la razón, que ha dado los frutos durante toda la historia de Europa, con un acento especial en la Modernidad. Por eso hay que tener cuidado con las corrientes actuales que hablan de “pensamiento débil” (Vattimo), de “pensamiento o sociedad líquida” (Baumann) o de postverdad. Hay que rechazar, sin embargo, un racionalismo unidimensional. La dignidad de la persona humana exige que todo (también lo más ingenioso y agudo) esté empapado por el amor. No sin razón se habla ahora de la inteligencia emocional. San Agustín ya decía que «no se puede entrar en la verdad si no es por la caridad»: sólo una razón arraigada en lo que es más radical, el amor, se revela como el más razonable y, por tanto, como la matriz más fecunda de toda buena cultura. Esto también nos ayuda a entender la razonabilidad de la fe.

4. La historia, espacio de la libertad creativa del hombre. El devenir histórico tiene un sentido que está en manos de la acción humana singular y colectiva. No hay un determinismo fatalista, ni un eterno retorno. Hay un mundo y una sociedad que va creando una cultura llevada por la mano del hombre. Nada más lejos de una visión trágica del proceso histórico, aunque debido a la libertad podemos avanzar o retroceder. La realidad es producto de la libertad.

5.- Los derechos humanos, el valor de la democracia y del estado de derecho. La concepción de todo ser humano como persona, con una dignidad inviolable, ha llevado poco a poco a afirmar unos derechos humanos universales, proclamados finalmente por la ONU en 1948. Los derechos humanos proporcionan un fundamento sólido para instaurar y vivir en democracia, teniendo como base del Estado de Derecho.

6. La apertura a lo trascendente. Cuando una sociedad se cierra sobre sí misma y no se abre a todo lo que la sobrepasa, se asfixia, queda reseca. Es aquella apertura al que se llama los trascendentales: la belleza, la verdad, la bondad. Incluye la religión, pero se amplía a otras dimensiones. Esta apertura es el origen de grandes empresas y creaciones.

7. El ecumenismo y diálogo interreligioso. El ecumenismo busca la unidad de los cristianos y de las iglesias, en una Europa pluriconfesional cristiana que en el pasado fue un nido de discordias religiosas. El ecumenismo se basa en la libertad religiosa, en la aceptación de los valores de los otros, al tener una identidad propia clara pero abierta a nuevas ideas, y, finalmente, en el diálogo. Por otra parte, Europa es cada vez más plural, más plurirreligiosa y la experiencia que tienen las confesiones religiosas en las relaciones interreligiosas contribuye mucho a la paz y la convivencia. Las relaciones interreligiosas buscan la armonía y se basan en la aceptación de los valores religiosos de las otras religiones, la colaboración por el bienestar de la sociedad, las experiencias religiosas compartidas y en el diálogo.

8. El favorecer un Islam europeo. Ciertos valores y visiones cristianas muy asentadas y convertidas ya en cultura común de los europeos pueden ayudar a que los musulmanes establecidos en Europa practiquen un Islam que no sea puramente de imitación de lo que es tradicional en sus países de origen. Los valores básicos de los europeos podrían influir en una mayor aceptación de todos los derechos humanos, a introducir la razón hermenéutica en sus textos sagrados y que se convierta cada vez más en una religión sólo religiosa.

9. La unidad de la familia humana y la solidaridad universal. Si la tradición europea, basada en la enseñanza bíblica, nos enseña que todos los hombres y mujeres son iguales en dignidad y forman una sola humanidad, deberíamos ser solidarios con todo el mundo habitado. «La Europa que hemos sido llamados a construir», dice el card. Martini, «debería ser capaz de ofrecer a todo el mundo una nueva contribución de sabiduría: la que brota de aquella cultura milenaria que la savia vital cristiana ha contribuido a madurar en el curso de los siglos. En efecto, se pide a Europa que no se cierre sobre sí misma, sino que siga estando abierta a toda forma de cooperación, sobre todo a favor de los pueblos y los países más necesitados. También en favor de la construcción de una civilización en la que el hombre se vuelva a reconciliarse con la creación, con sus semejantes, consigo mismo ». No basta con crear la «casa común europea»: hay que contribuir a formar una “familia de naciones».

10. Una nueva cultura de la solidaridad acogedora. La tradición cristiana hace hincapié en el amor a los demás, en las obras de misericordia. Europa debería aprender a crear un sistema y una cultura del asilo y de la migración. Deberían estar abiertas las puertas a los inmigrantes y refugiados. El cierre hacia los demás crea una Europa egoísta y mísera.

11. El derecho de los pueblos. Entre las nuevas generaciones de derechos humanos, junto a los individuales y económicos, hay que poner los derechos de los pueblos, los cuales, basados en una cultura propia, forman una nación aunque no tengan Estado. Juan Pablo II ha repetido muchas veces esta doctrina, especialmente ante la ONU, en 1995. La Unión Europea debería reflexionar seriamente sobre los inconvenientes y las injusticias que implica el estar fundamentada sólo en las naciones-estado. La Unión Europea debería estar igualmente atenta a la unificación universal y la pluralidad de entidades que la componen.

12. Aprender a distinguir entre política y religión y entre Estado y religión. Las vicisitudes de la historia han sido muy variadas, pero si se devuelve a las raíces cristianas, los cristianos pueden aportar la importancia básica de la separación de las religiones y el Estado, la libertad religiosa, que el Estado reconozca la positividad básica las religiones y la necesidad de que se establezcan acuerdos o convenios a fin de asegurar la paz social.

13. Las estructuras universales y el principio de subsidiariedad. Para alcanzar y afianzar un mundo solidario y que respete todos los pueblos de la tierra, es cada vez más necesario crear estructuras internacionales: un nuevo Derecho internacional, una nueva estructura mundial económica y financiera, tribunales que ayuden a superar tensiones entre pueblos, un gobierno universal y democrático que supere las actuales soberanías, etcétera. Como principio rector de esta nueva forma de comunidad mundial, habrá que aplicar con rigor el principio de subsidiariedad según el cual todo lo que se pueda hacer a un nivel inferior no es necesario que lo haga uno superior, a fin de asegurar al máximo la participación de todos a todos los niveles. Sería bueno que Europa fuese un buen ejemplo.

14. Crear una “casa común europea”. La Asamblea Ecuménica Europea de Basilea remarcó que los cristianos deben ayudar a reencontrar el alma de Europa, una especie de “casa común europea”, un modelo de vida sustentado, basado en el humanismo, con un “reglamento de la casa “sustentado en la igualdad, los valores compartidos, el diálogo, la acogida, etc.

15. El perdón reconciliador, la acogida y la gratitud. Para llevar a cabo estos valores que están en la tradición de Europa se necesitan unas actitudes de fondo que son inequívocamente cristianas y profundamente humanas y humanizadoras. Para superar de verdad los enfrentamientos, las guerras o el terrorismo, llega un momento que sólo el perdón lleva a la reconciliación y la paz verdadera y duradera. Sólo una actitud acogedora de toda clase de vida y de toda persona (venga de cerca o de lejos) puede poner una base estable de convivencia ciudadana. La gratitud es la capacidad que se tiene que contemplar algo como un don recibido, como un regalo, que se debe guardar con cuidado. Europa y el mundo debería vivir como un intercambio mutuo de dones.


 

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